Perseguir las estrellas. No acabar como un pez en una pecera.

jueves, febrero 10

the time has come...


Casual. Causal. Caudal.

Disculpa...¿tenes la hora?. Cejas arqueadas hacia arriba, mirada de molestia... La hora la tiene el relojero. Impaciencia, su mirada vira hacia la curiosidad. Seguro ya se dio cuenta.
Le voy a sonreír.... Nada. Sigue con la mirada de curiosidad. No, no se dio cuenta, pero ya casi.
Se corre el pelo de la cara, y el movimiento de sus manos me trae un aroma a tabaco.
¿Y un pucho no tenes?
Levanta una sola ceja, mirada cómplice.
No fumo. Sonrisa
No me mientas. Retruco a la sonrisa.
Cambió la mirada, ahora me sonríe con los ojos. El humo de un colectivo la distrae. Rápidamente vuelve la mirada hacía mi, mueve la punta de la nariz hacia arriba.
Los ojos se abren, grandes, muy grandes. Ya se dio cuenta.
No te lo lleves.
Es tarde. Las quejas las recibe el relojero.

Al irme, paso a su lado y le dejo un beso en la sien.

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