Perseguir las estrellas. No acabar como un pez en una pecera.

lunes, abril 26

...Cuando el verano te devuelva el río...


Te encuentras en esos lugares donde la humanidad es realmente humana. Donde el corazón realmente late…

El alma camina en un desierto, y fijas la vista en un horizonte casi invisible. Imperceptible.

Pero estás tan concentrado en tus emociones, en el sonido del viento, tan concentrado en la vida, que el horizonte lo tienes en la punta de los pies, esperándote.

Esperas un rato más, abrazas ese horizonte, y das un paso.

Respirarás profundamente, y entenderás que realmente nada importa, sólo somos hijos del Sol.

Tu pena se queda, tu pena condena al viento… y el viento enojado decide vencerla, y llevársela lejos. Lejos de todo, lejos de lo que creías era casa. Lejos de las antiguas percepciones.

Cruzaste la frontera, y la sonrisa de la altura te advierte lo hermoso que es estar así…

Te desvelas, te pierdes y vuelves a perder. Saltas el abismo.

Bienvenido a la esencia. A la dicha, a la verdadera tierra.

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