Los cielos que no logramos ver,
Las noches que solo dormimos.
Los días que digerimos.
Atarse los cordones, y atarse esta vida.
Adioses repetitivos, estrofas sin moraleja.
Los intentos, las intenciones y los accidentes.
Las carcajadas que guarde en el pecho
Miradas que alguna vez esquive al firmamento
Un qué se yo para no olvidar, un juego insulso para rematar.
Tus explicaciones las vuelco en el papel, casi tan temible como el ayer.
Engaño al tiempo en sábanas y cabezas ajenas.
Perdón y mil canciones obtendré.
Tu sonrisa se hizo recuerdo y tu cuerpo ese verso que jamás escribiré.
La vuelta de la esquina está cada vez más lejos, y tu camino es un pésimo chiste bien contado.
Intentaré contar una nueva historia, del viento sur, la distancia y quizás… la demencia.
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