Perseguir las estrellas. No acabar como un pez en una pecera.

martes, septiembre 21

"De tanto comportarse como un hombre enamorado, volvió a enamorarse."



Son extrañas las condiciones.
- Las circunstancias no me gustan - pensó mientras recorría una atestada, pero extrañamente solitaria galería de Defensa.
¿Por qué estaba allí? No había sol, no estaba Ella, había un aroma a lluvia bastante desesperanzador.
Quizás era mejor volver, comenzar el regreso despacio, silbando aquella canción que hablaba de él. De él hace mucho tiempo. Aquel tiempo en que lograba detener el sol en otra mirada.
Pero no. Sería seguir en lo mismo de siempre. Y Ella no estaba, y por eso él estaba en San Telmo.
Porque no era su territorio, no eran sus calles, y era uno de los pocos lugares de esa oscura ciudad donde no había transcurrido ninguno de sus poemas.
- En veinte minutos comienza su presentación. Estará hermosa - y con ese pensamiento, volvió a sonar la voz en su cabeza... aquella que cantaba lo que sea. Cuando sea. Aquella que no se ponía condiciones, aquella que dislumbraba al entonar Paris Je T'aime.
- Y Paris Je T'aime otra vez, carajo. Le long des rives de la Seine.. Des lumières qui se fondent... Et des amants de passage.- se ahogó en un suspiro, y se dispuso en la vereda a encender un cigarrillo. Las luces naranjas, Defensa y Chile.
A lo lejos, un horizonte, et des amants de passage... A lo lejos, París.
A lo lejos y en el centro de él, una mujer reposa en un cuarto con olor a tabaco y velas baratas. La cama desecha, sábanas blancas.
Paris je t'aime, y dos lágrimas caen sincronizadas, en el mismo instante, aunque en dos puntos de la ciudad distintos... pero circunstancialmente, iguales.

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