Perseguir las estrellas. No acabar como un pez en una pecera.

jueves, noviembre 4

superficies poetas



"Quiere buscar silencio, donde nunca llegue el Sol; y dejarse caer...."


Nunca le había pasado. Con un cigarrillo en la boca, el humo abrazándola sentía que era alguien siguiendo un estereotipo para recibir aprobación. Que era una falsedad.
Nunca lo había visto así, sólo cuando se encontraba en presencia de él.
Odiaba sentirse superficial. Porque realmente no lo era, y nada deseaba más que que salte por su superficie, con todas las revelaciones que eso traía. Y quería que la siguiera viendo atractiva, ingeniosa.
Se inclinó por terminar el cigarrillo. Acto después preguntó si le molestaba que fumaran en su presencia, ya que él estaba libre de esos humos. Con franqueza respondió que no, que si le molestaba ver como la gente a su alrededor se entregaba por algo tan mísero como el tabaco.

- A veces da cierta identidad, ¿entendés? Para un poeta, no hay cosa mejor que sentirse miserable, y un café negro y el sabor del humo lo logran a la perfección.
- Entonces sólo lo haces porque no puedes afrontar que es triste que escribas únicamente cuando estas miserable... Los poetas se piensan excelsos porque creen ser más arriesgados por sentirse mal. Que solemne artificio.

Ella calló, y posó su mirada en ninguna parte. Era escabrosa, era escabrosa y lo sabía. Sabía que era normal, que indudablemente no tenía nada mejor que el resto. Es cierto.
Se sentía una imitación de algún mármol italiano, de esos que todos admiran y ponen en sus cocinas, pero que no comprenden por qué causa tanta falsedad en la belleza.
Inmediatamente...

- Lo que estoy intentando decir, es, que tus devocionarios no necesitan fluir al ponerte una 48 mm. en los labios, y saborear el humo de la pólvora. Pero disculpa, yo no soy poeta. A pesar de mis infinitas miserias.

Cambió su mirada y se posó en los ojos de él. Eran transparentes, no entregaban ni una pista de lo que valía la pena descubrir allí.

-No estás muy lejos de serlo. El poeta no es un tipo arriesgado, aunque así les hagan creer. Es un ser que en su intento de compensación con el mundo que lo rodea, se provee de materiales ingentes. Sólo eso.

No quiso ser persistente y comenzar a encantar con su teoría de que el hombre por su escencia de ser hombre es poeta, que sólo es revelador ante sus dificultades y que sólo para mi...
Quién ve en un poeta un riesgo, tiene la honestidad amortazada.
En cambio, viró la mirada a la nada otra vez, y sonrió. Sonrió al acoplar el viento que despeinó al muchacho que tenía en frente.
Con el malestar siempre se vió encausada.
Realmente, el café y el tabaco, con los atisbos de miseria que llevaban, se sucedieron negligentes y nerviosos al notar que otra mirada transparente los arrinconaba.

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