Perseguir las estrellas. No acabar como un pez en una pecera.

domingo, noviembre 28


En lo hondo de la noche decidí escribirte una carta.
No encontré las palabras.
Intenté descubrirte, descubrirme.
Vaga vanidad de confiarme en mis palabras, cuando el silencio de aquellas hicieron que
hoy tenga el deseo de escribirte.
Para traerte, para olvidarte, para dolerte.
En lo hondo de la noche decidí escribirte una carta...
Hoy, no te alcanzan.
Guardé tus cartas,
me exorcizan desde los cajones oscuros.
En lo hondo de la noche quemé tus cartas...
ceniza barrida, recuerdo hecho polvo.
No corría el viento, las partículas de mis palabras quedaron estáticas
en la superficie donde ardían llamas violetas,
parecidas a las tuyas.

La realidad, es que nunca te escribí una carta.

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